Vas mal...
Eso ya esta mejor, al alegre grupo de cazadores que ya habian dado "muerte" en el pasado a la sanguijuela de los Cárpatos. Lord Godalming (prometido de la fallecida Lucy Westenra, que fue vampirizada por Drácula tiempo atrás), el Dr. Seward (amigo de Lord Godalming, de la fallecida Lucy), Mina Harker (amiga de Lucy y victima ella misma de las artes del Conde) todos ellos dirigidos por el viejo Profesor Abraham Van Helsing, la némesis de la bestia Drácula.
Mina fue la primera en darse cuenta del retorno del Conde. Al haber sido mordida por él en el pasado mantenía un vínculo especial con él, así que procedió a alertar al resto del grupo sobre sus sospechas. Ante tal amenaza, el grupo volvió a unirse con la firme determinación de acabar por siempre con el vampiro.
Dracula podía estar en cualquier parte pero los cazadores sabian que no saldría de Europa, no se arriesgaría a un viaje tan largo por el oceano y su caracter aristocrático y demodé no casaban bien con las bárbaras costumbres de Oriente. El grupo se dispersó por el continente, para comenzar a recabar pistas. Lord Godalming comenzó a buscarle en España, mientras el Dr. Seward hacía lo propio por Francia. El Profesor Van Helsing comenzaría sus pesquisas en centroeuropa con la intención de seguir luego por Europa del Este. Mina en cambio, permanecería en las islas británicas por si el Conde se encontrase por allí. Sin embargo este fue más listo, y como anticipándose a nuestros movimientos, se encontraba en el lugar más recóndito y lejano posible.
Demasiado terreno para cubrir en tan poco tiempo...
La busqueda resultaba infructuosa, sobre todo debido a que nuestros héroes se veian tentados por los placeres terrenales. Godalming, en las españas, le pegó al vinin, a la tortilla y a la morcillica que era una maravilla. Lo mismito que Seward, al ponerse morado a croissants. Cada ciudad que visitaban era ciudad en la que se iban de compras y de farra. Mina sin embargo, más cabal, en cuanto terminó sus pesquisas en las islas, volvió al continente para ayudar a cubrir más terreno. Van Helsing continuaba su periplo y sus investigaciones en centroeuropa sin éxito, hasta que decidió adentrarse en Europa del Este, cogiendo la ruta que le llevaría hasta Atenas. Durante el transcurso de aquellas investigaciones, Mina notaba el que poder del Conde crecia cada vez más, y creciendo la sensación de que el tiempo se les escapaba de las manos.
Dos de los cazadores deliberando sobre el siguiente plan de acción
Los cazadores se fueron concentrando en Europa del Este cuando dieron con una pista del rastro del Conde. Al parecer había comenzado su periplo en sus propias tierras, donde su poder era mayor y contaba con más siervos. Los rastros eran claros, algunos incluso insólitos pues los cazadores no se explicaban a veces como habia podido viajar tan rápido el Conde en un coche de caballos ¿Magia negra quizás? Todo parecía cada vez más claro, los cazadores se aprestaban para el combate inevitable contra el Nosferatu cuando de repente...la pista desapareció. El Conde se había desvanecido por completo, sin dejar rastro. Ahora podría estar en cualquier parte.
Sin desanimarse, los cazadores continuaron con sus investigaciones. Algunos sobornos a las autoridades portuarias dieron informaciones sospechosas sobre los manifiestos de ciertos barcos. Van Helsing sabía como actuaba el Conde, sabía que se había embarcado y todo apuntaba a que trataba de atravesar el Mediterraneo, así que se fueron dispersando, por los principales puertos del Mare Nostrum (no, no se pusieron a jugar a un juego de mesa...) para hacerle la espera al capturarle. Sin embargo, el Dr. Seward logró dar con una información crucial, uno de los barcos sospechosos habái recibido una fuerte suma de dinero por ir en la dirección contraria, no hacia el mediterraneo ¡Sino hacia el Mar Negro! Drácula tenía que haber desembarcado en alguno de los dos principales puertos de aquella zona así que con gran sensación de urgencia Seward se arriesgó con uno de los dos, jugándoselo el todo por el todo, pero había merecido la pena pues se encontró cara a cara con el Conde.
El combate parecía inevitable. El buen Dr. preparó sus armas (crucifijo, agua bendita, hostias...sagradas, un buen Winchester) pero de nada sirvió, pues el cobarde Vampiro, viendo que el alba despuntaba huyó miserablemente del combate hacia rumbos desconocidos. Sus ardídes habian surtido efecto esta vez y Seward no pudo impedir su marcha.
Dracula nos la había jugado de nuevo
A pesar de su rapida huida, sabian que Dracula aun se encontraba en aquellas tierras. Los cazadores fueron cercando las fronteras y posibles salidas para evitar su escapada hacia el Oeste. Fue entonces cuando Van Helsing, viajando desde Sofia tuvo un encuentro con uno de los gitanos del Conde, fuertemente armado, que lo abatió a tiros provocándole serias heridas. En seguida trasladaron al viejo Profesor al Hospital de St. Joseph y St. Mary, donde ya nos conocían bien gracias a las influencias de la Señora Harker pues su marido estuvo hospitalizado allí tras su fatídico encuentro con Dracula años atrás. El Profesor se recuperaría, pero el grupo sentía un grave abatimiento. Mina sabía que el poder de Dracula se había multiplicado enormemente esta vez y que el tiempo se les acababa.
Prosiguiendo sus investigaciones en solitario, Lord Godalming dió por casualidad con pistas que le conducirian hacia el escondite del Conde. Este golpe de suerte más los golpes subsiguientes que recibió Dracula del noble aun resentido por la muerte de su prometida provocaron una nueva huida del vampiro, aunque más herido y lo más importante: torpe.
Ahora el Conde dejaba un claro rastro. Se dirgía a su castillo, donde podría curarse, esto era seguro, así que los cazadores se dispusieron a cercarle en los pueblos próximos. Esta vez no podría escapar, pero los hados debian estar de su parte, pues la noche caía.
El enfrentamiento era ahora si inevitable. Van Helsing fue quien se enfrentó a él en primer lugar, pero tras varios ardídes del Conde este pudo escapar del Profesor hacia un pueblo cercano. Godalming y Seward estaban ahora más lejos y no podían actuar contra él. Mina se sentía desorientada, sabía que llegado el amanecer el Conde se alzaría triunfante porque su ejercito de vampiros estaría completo. Solo ella sabía como destruirlos más Dracula tambien, y sabía que sin Mina no habría esperanza, así que al huir de Van Helsing buscó a la joven para acabar definitivamente con ella.
Pero Mina no era ya la joven maestra indefensa. Ya la habian vencido una vez y ahora estaba más preparada para hacerlo. Sin embargo, el poder del Conde aun así era mayor aunque tambien su lujuría, y no podía evitar sentir lo que sentía por Mina. Esta lo sabía, y lo aprovecho sabiamente aunque arriesgandose a un desenlace fatal. Fingió estar ya acabada, dejando su cuello al descubierto y entregándose al Conde en un abrazo fatal. El vampiro podía oler su dulce sangre y como latía su corazón. Se acercó a ella descubriendo la antigua herida del cuello, que nunca sanaría del todo y que ella siempre ocultaba con un foulard, y cuando se dispuso a morderla para atraerla a su lado por toda la eternidad, la joven Mina echó mano de una estaca que guardaba entre las mangas de su vestido atravesando así el corazón de Dracula.
El Conde había caído presa de su propia lujuría
Así acabó la amenaza del Conde Drácula y su furia. Atravesado aun por la estaca, su cabeza fue cercenada de su cuerpo y enterrada en tierra sagrada, mientras los restos fueron incinerados y esparcidos al viento por las montañas.
Amanecía con un rayo de esperanza. Por fin habían acabado para siempre con aquel ser maldito, pero como suele decirse nada es para siempre, y en el corazón de aquellos heroes siempre quedaba la duda de si tendría poder para regresar de entre los muertos una vez más. "Que haremos si vuelve Profesor?" dijo Lord Godalming. Van Helsing, más duro que Bruce Willis en "El último boy scout" le contestó mientras se encendía un cigarrillo: "Estar preparados hijo, estar preparados. Ese es mi lema".
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